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:iconasuka-hime11: More from AsuKa-HiMe11


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July 12, 2013
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Sta.sh Writer
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Garabateé las notas por quinta vez. No estaba nunca satisfecha con las palabras que pronunciaban porque todas llevaban a ninguna parte y era algo que ninguno podía permitirse a estas alturas. Sin dudarlo, este capítulo iba a ser complicado…

Para despejarme un poco, levanté la cabeza y masajeé mi nuca con cuidado de no hacerme más daño. Un flash repentino casi me cegó, obligándome a taparme con el cuaderno la vista. No esperaba que sucediera justo en ese momento, a pesar de que llevaba toda la tarde sentada en el taburete de la esquina presenciando la sesión de fotografías protagonizada por Sakura y Tomoyo. Una era la modelo mientras la otra señalaba las posturas y se encargaba de grabar para la posteridad su nueva creación para su divina chica.

—Así, Sakura. Levanta un poco más el mentón y aguanta… Uno, dos, tres; ¡listo! Ahora crúzate de brazos y sonríe un poco—Sakura hizo lo que le pedía con una pequeña mueca de cansancio que disimuló antes de que otro rayo de luz iluminara la sala—¡Perfecto! ¡Ay, estás saliendo tan divina!

—Exageras—cortó la ensoñación de su amiga de raíz—¿Cuánto queda? Es que… Empiezo a no sentirme muy cómoda con esto y…

—¡Tres y ya está! ¡Lo prometo!

—Está bien…

Eso último lo resopló. No pude evitar esconder una sonrisa y dejar caer la barbilla en mi mano, apoyando el codo en la libreta con miles de tachones. Era la cuarta vez que Tomoyo le prometía aquello, evidentemente los resultados no eran como Sakura deseaba… O si no, no estaría aquí ya.

La presencia de Li pasó desapercibido para todas. O al menos para Sakura y para mí, quienes no le esperábamos en la sala. Apareció de la nada, sin quitarle ojo a la retratada, al lado de Tomoyo, comiéndose lo que quedaba de una tableta de chocolate. Esa hermosa tableta que había abierto esta mañana y que a penas a las seis de la tarde era visible.

Oh, sí. Alguien empezaría a estar a régimen de chocolate…

—Aguanta esa hermosa sonrisa un poco más y… ¡Una menos!

—¡Quedan dos!—avisó con el dedo acusador en su dirección.

—Lo sé, querida—aseguró con una pequeña sonrisa.

Ajeno a su conversación, Li le arrebató la cámara digital del trípode y empezó a ojear las fotografías anteriores con el último trozo de chocolate en la boca. Masticaba lentamente mientras seguía dándole a la flecha. Algunas de las fotografías lograron que su ceño se frunciera notablemente y otras que una pequeña sonrisa ladeada levantara sus labios. Inmediatamente, y sin terminar de ver toda la sesión fotográfica, dejó la cámara en su sitio y metió las manos en los bolsillos.

—Hola, Li.

—Hola, Daidoji.

—¿Qué haces aquí?—gruñó Kinomoto.

—Comprobar que no has roto la cámara.

—Entonces no te pongas cerca de ella.

—Tranquila, ya parece que has dañado el objetivo lo suficiente como para que se abrume por mi belleza.

—¡¡Serás un niñato estúpi—!

—¡Se me acaba de ocurrir una idea maravillosa!

La exclamación de Tomoyo, junto a su palmada, acalló a todos, incluso cortó mi respiración. Verla tan emocionada significaba una evidente alerta para todos, sin embargo, al estar Li y Kinomoto cegados por dejarse el uno al otro lo más bajo posible, ni se dieron cuenta de las miles de ideas que hacían brillar sus ojos amatistas. Por suerte, no me vi implicada en esto con lo que podría ayudar en esa genialidad/tortura, según cómo se mirara.

No se hizo mucho de rogar y exclamó:

—¿Por qué no te haces las dos últimas fotos con Sakurita, Li?

Quise reír a carcajada limpia. La cara de Li fue épica. Hubiera querido tener la cámara en ese momento en mis manos para retratarlo para la posteridad. Jamás le había visto tan sorprendido como entonces. Estaba entre aterrorizado por lo que acababa de soltar la dulce sonrisa de Tomoyo Daidoji y a punto de soltar una carcajada de lo ridícula que le parecía la situación.

—¿De qué estás hablando?

—Me pareció una buena idea que—

—Déjalo, Tomoyo—intervino Sakura con un ademán de la mano—Este idiota no puede hacer nada de eso. Rompería la cámara, además.

Después de eso ninguno pronunció palabra, yo no iba a ser la que interrumpiera esa guerra de miradas, por supuesto. Tomoyo se mantenía calmada y con una gran sonrisa elevando los extremos de sus labios mientras que Li transmitía todos los sentimientos contrarios. Entre ellos: un profundo odio hacia Kinomoto y una mirada de rivalidad hacia Tomoyo.

—Parece que Sakurita al final tiene razón aunque creía que exageraba—suspiró la de cabellos azabaches con un gesto preocupado y una mano en la cara—Sólo hablas por hablar y luego te rajas a la más mínima. Un cobarde, una gallina…—se detuvo para comprobar como yo que Li había cerrado las manos en puño y estaba a punto de explotar. Supongo que por eso añadió con voz suave;—Pero, ¡qué le vamos a hacer! No pasa nada, eres como eres Li. Todos te aprecian así.

Y para rematar esa sonrisa de nuevo.

Estuve a punto de levantarme y aplaudirle estridentemente. Sin duda, Tomoyo Daidoji era una diosa manipuladora de primera porque consiguió que Li se pensara sus siguientes movimientos y palabras con total meticulosidad. Era como ver una lucha de titanes. Aunque de esa lucha sólo era consciente yo, Kinomoto estaba entretenida colocando correctamente los tirantes de su peto (*) negro de pantalones cortos. Supongo que no importaba mucho, Tomoyo era completamente autosuficiente.

Y lo demostró perfectamente cuando Li dejó su pose engarrotada y defensiva para pasar a una derrotada con un suspiro escapándose de su boca. Era curioso tal estado de sumisión en poco rato. La verdad es que sabía que al final cedería ante Tomoyo pero no esperé que fuera tan rápido. Tal vez se había dado cuenta de que si acortaba esto podría irse pronto y quedaría menos en ridículo. Eso era un punto a su favor al fin y al cabo.

—¿Y qué tengo que hacer?

Tomoyo amplió su sonrisa, Kinomoto dejó de arreglar su vestimenta al escuchar eso. Ahogó un grito de sorpresa pero no pudo esconderla de su cara. Todo esto le venía nuevo a la pobre. Probablemente luego le pidiera los trucos secretos que utilizó a Tomoyo, los necesitaría.

La de sonrisa que no cabía en su rostro señaló unas cajas que se encontraban al lado de mí con el dedo índice. Todos dirigieron el rostro hacia el lugar, pillándome in fraganti observando la escena. Estaba tan incómoda que les sonreí y agité la mano.

—Allí está la ropa que debes ponerte. Asuka, ¿nos la podrías alcanzar? No traigas los pantalones, los que lleva servirán—murmuró, mirando de arriba abajo a Li y su indumentaria. Había tenido suerte al llevar esos pantalones sencillos negros hoy cuando normalmente llevaba unos vaqueros, no creo que le agradara tener que desnudarse aquí en medio, como había hecho Kinomoto antes, para ponerse la ropa—Sí, son perfectos.

Me incorporé, dejando el cuaderno y el bolígrafo atrás y rebusqué en la caja que dijo. Había varios trajes para Sakura, unos tan extravagantes que jamás se pondría pero que aun así habían sido realizados por las blancuzas manos de Tomoyo. Encontré en una pequeña bola lo que había pedido. Saqué todo el contenido para retirar el pantalón, encontrándome con unos guantes sin dedos, una cadena suelta para los pantalones con una pieza de ajedrez de un rey, unos zapatos negros sencillos, un cinturón a cuadros monocromáticos y una camiseta blanca con un chaleco negro para ponerlo sobre ella. Con todo en las manos, y comprobando que no dejaba ningún detalle atrás, corrí hacia ellos antes de que Li se arrepintiera de esto. Me negaba a perderme nada ahora que el juego acababa de empezar.

Li recogió la ropa con una mueca de hastío hacia mí. Supongo que había querido que interviniera en esto pero bien sabía que yo era una de las primeras que estaba de parte de Tomoyo, era como esperar que un crío rechace a una golosina porque sabe que si abusa de ellas se le picarán los dientes. Claramente, yo abusaría.

Viendo que no le quedaba otra y no había escapatoria, resopló y dejó caer las cosas en una silla cercana a Tomoyo. De golpe y porrazo se echó mano a la camisa y tiró de ella hacia arriba para quitársela. Intentando no tener un colapso mental observé las reacciones de Tomoyo y Kinomoto. La primera parecía como si estuviera viendo una pared, no se había inmutado, todavía seguía con esa sonrisa cálida y maternal. Mientras que la segunda pasó por todos los colores. Estaba claro que ella era la que menos se esperaba esto así que no supo dónde mirar. Sus ojos bailaron por toda la habitación hasta terminar mirando lo más interesante del universo: sus converse negras y blancas. El color de su cara era de un rojo tan brillante que se extendió hasta sus orejas.

Fue una verdadera pena que actuara así porque se perdió la maravillosa vista de la espalda de Li con su tatuaje. Pero, ¿qué iba a hacerle? La pobre ya tenía suficiente, estaba a punto de morir del agobio que le había entrado en poco rato.

Li, ajeno a todo esto, se puso todo lo que Tomoyo había preparado —seguramente— para él. Algo me decía que esperaba que pasara esta situación. Le ayudó a ponerse la cadena colgando en el pantalón porque ni yo ni Kinomoto estábamos en condiciones de hacerlo. Una vez que alisó el chaleco desabrochado sobre su camisa, le sonrió y le dio un par de palmaditas en el pecho asegurándole que no sería todo tan malo. Él prefirió no comentar nada y se limitó a resoplar y rodar los ojos mientras que tiraba de sus guantes hasta colocarlos correctamente y doblaba más el cinturón que le quedaba tan grande que sólo servía de adorno. Probablemente fue escogido para ello.

—¡Perfecto!—Kinomoto se sobresaltó con la alegría de Tomoyo, sin bajar su grado de rojez—Ahora poneros uno al lado del otro de espaldas, que se toquen. Muy bien, ahora Sakurita, coge el colgante con la derecha y muerde a la reina sin retirar la mano de ella, con la otra cógete el tirante y tira de él todo lo que puedas, separándolo de tu cuerpo—la aludida hizo todo lo que le pidió, algo más tranquila. Así se podía ver totalmente su silueta y lo bien que le quedaba aquella camiseta blanca. Se adaptaba perfectamente a ella, como un guante. Y hablando de guantes;—Tú, Li, sólo tienes que colocar tu mano izquierda a la altura de tu cuello y con la derecha tirar del guante, como has hecho hace un rato para colocártelo mejor. Ahora, dobla la rodilla que quieras y Sakurita doblará la contraria… ¡Así! ¡Perfecto!

No sabía qué me llamaba más la atención de cada uno. Li estaba genial lo miraras por dónde lo miraras. Su cara seria mientras hacía ese gesto le hacía ver tan temible como sensual, para qué engañar. Pero es que Kinomoto estaba tan adorable como diosa. El carmín que había utilizado Tomoyo para pintarle los labios era perfecto, resaltaba genial con sus ojos verdes y su piel y hacía que te llamara la atención, sobre todo si mordía así la pieza de reina.

Si había alguien que sabía sacar todo lo mejor de una persona esa era Tomoyo Daidoji. La chica que estaba a mi lado y no tardó en que otro flash volviera a iluminar la sala una vez que comprobó que todo estaba en orden.

—¡Una menos!

—¡Sólo queda una!—volvió a recordarle Kinomoto, esta vez más cohibida y con un rojo adorable en las mejillas.

—Soy consciente de ello, Sakurita.

—Por si acaso…—musitó con los mofletes ligeramente inflados como si fuera una niña a la que acababan de regañar sus padres.

Tomoyo comprobó que ambos habían salido correctamente antes de dar las últimas instrucciones para la foto final. Yo colé la cabeza para alcanzar ver la fotografía y casi me arrepiento porque, en palabras de Tomoyo, ¡estaban divinos! Irresistibles juntos. Algo que nunca diría en voz alta por medio a ser asesinada. Sinceramente no quiero mi cabeza en una estaca, estaba bien sobre mis hombros y me agradaba ese lugar para ella demasiado.

—Cariño, ponte delante de Li pero no te separes demasiado. Ahora las manos sobre las rodillas y… ¡acércate un poco más, bonita, que tus piernas toquen las suyas!

No esperé ver esto hasta dentro de un millón de años pero Daidoji no estaba dispuesta a esperar tanto al parecer. Evidentemente sus piernas no tocaron las suyas sino la tela que se ceñía perfectamente a sus nalgas. Al principio Li ni se dio cuenta de lo que estaba haciendo Tomoyo y su sonrisa porque pareció tranquilo y hasta siguió los movimientos de Sakura con la mirada. Pero al sentirla tan cerca todo empezó a cobrar sentido en su cabeza, los engranajes se movieron, las piezas del puzle cuadraron y sus ojos se abrieron de par en par. Kinomoto parecía en su mundo y ni cuenta de lo que estaba provocando un poco más arriba de su trasero, estaba centrada al cien por cien en acabar esta interminable sesión de fotografías lo más pronto posible como para fijarse en pequeñeces como esa. Miré a Tomoyo para agradecerle todo esto aunque Li no lo hiciera tanto y en el brillo de sus ojos vi la satisfacción de que todo saliera según planeara. Porque sí, ella había sido la que había movido todas las marionetas hasta llegar a este punto y delante de sus obres amatistas estaban los frutos de su esfuerzo.

—Li, Sakurita no come, ¿puedes ponerle las manos en la cintura?

No.

Eso quiso soltarle.

¿Lo hizo? En absoluto.

Sus manos enguantadas se dirigieron lentamente hasta la cintura de Kinomoto con tanto cuidado que parecía que en cualquier momento se rajaría y se iría de aquí. Supongo que algo de masoquista tenía si estaba haciendo todo esto al final.

Una vez que la cogió, tragó saliva pesadamente y se concentró en taladrar el objetivo de la cámara. Quería terminar con esto rápido, sus ojos brillantes lo decían. Una pena que no fuera su día de suerte y que Tomoyo decidiera que Sakurita no estaba correctamente colocada. Le hizo mover la cabeza un par de veces y situarla de tal forma en la que parecía la inocencia en persona. Sujeta por las manos de la lujuria.

—¡Allá vamos!

Ajustó la cámara en el trípode, retrasando el final todo lo posible, y sonrió. El flash tardó en llegar y fue como la luz a todas las penas de Li, el cual se mantenía en su posición como si de una estatua de piedra se tratase. Juraría incluso que respiraba lo menos posible.

Había terminado todo.

O eso creían.

—¡Un momento, no os mováis! Li creo que ha parpadeado en el último segundo. Tendremos que hacer otra.

Kinomoto quiso rechistar pero sabía que era una pérdida de tiempo. Li andaba tan estirado  que no pudo reaccionar a tiempo. Tuvo que volver a sujetar a Kinomoto, la cual al volver a su posición se acercó mucho más que antes, y aguantar otro rato hasta que Tomoyo viera todo correctamente. Sólo entonces decidió volver a echar la fotografía.

¿El problema? Nunca se realizó.

Su mirada dejó de posarse en la cámara y bajó rápido hasta Kinomoto. La recorrió de arriba abajo y adquirió un color tan rojo como el de ella antes cuando él se desnudó. Intentado rebajarlo, clavó la mirada en la pared de su izquierda. El tratamiento duró unos segundos antes de que volviera al crimen anterior. Él había resultado ser el animal que tropezaba dos veces en la misma piedra. Sólo que la segunda caída fue tan intensa que no aguantó más y se separó de ella tan rojo que creía que tendría que ir a hacerle aire.

Tan rápido como desapareció del área del objetivo de la cámara, empezó a desvestirse. Sakura, la cual no entendía nada de esto y lo demostraba con su cara de duda total, giró en el peor momento hacia él. Le faltó poco tiempo para echarse las manos a la cara mientras se ponía tan roja como un tomate y a su vez bajar la cabeza a sus zapatos de nuevo. Tomoyo no intentó detenerlo, dejó que se quitara la camisa y volviera a ponerse la ropa con la que había venido a esta tortura de sala. Yo estaba a punto de reírme, claramente no iba a abrir la boca.

—¡Se acabó! ¡No pienso aguantar más de esto!—gritó, enfadado y avergonzado.

—¡Gracias por las fotografías, Li!

Tomoyo era mi diosa, sí.

Lo dijo tan tranquila e ignorando que él estaba a punto de explotar de la vergüenza que era para que le dieran algún premio. El aludido se giró hasta encararla, iba a gritarle otra cosa cuando se dio cuenta de que Kinomoto aún seguía allí cohibida y frunció los labios consiguiendo así un color aún más intenso.

—¡Ya, claro!

Y con eso, se acabó la función.

Metió las manos en los bolsillos y salió de aquí como un cohete. O tal vez simulando a un gato bufando. Luego de escuchar la puerta, Sakura abrió sus manos y a través de los huecos de sus dedos comprobó que efectivamente había desaparecido y suspiró, con un adorable rojo.

Esto había sido intenso para todos.

¿Lo mejor de todo? Que en la fotografía Li no había parpadeado y que quedaría grabado para la posteridad. Tomoyo le había engañado perfectamente.

Empezaría a construir un altar para ella desde mañana mismo. 

¡Atención, va escrito desde mi punto de vista!

Well, you're a hot mess and I'm fallin' for you
And I'm like, "Hot damn, lemme make you my boo"
'Cause you can shake it, shake it, shake it, yeah, you know what to do
You're a hot mess, I'm lovin' it, hell yes


:iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz:
¡¡Felicidades, Shaoran!! La otra vez el detalle fue más horrible para él, así que este año intenté portarme bien. Y lo conseguí gracias a la colaboración de la hermosa y adorable Tomoyo Daidoji. Qué mejor que subir este extra hoy y que lo disfrutéis tanto como él, aunque seguramente lo niegue :icondohohoplz: 

(*): El peto que llevaba Kinomoto es este Como estuve preguntando y era diferente en cada país y persona, decidí poner esta nota.


:iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz::iconkawaiicakeplz:


Shaoran Li, Sakura Kinomoto y Tomoyo Daidoji© CLAMP
Dulce Venganza©'Asuka-hime'
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:iconbl0ndiebtch:
Bl0ndieBtch Featured By Owner Jul 17, 2013  Hobbyist General Artist
Su mirada dejó de posarse en la cámara y bajó rápido hasta Kinomoto. La recorrió de arriba abajo y adquirió un color tan rojo como el de ella antes cuando él se desnudó. Intentado rebajarlo, clavó la mirada en la pared de su izquierda. El tratamiento duró unos segundos antes de que volviera al crimen anterior. Él había resultado ser el animal que tropezaba dos veces en la misma piedra. Sólo que la segunda caída fue tan intensa que no aguantó más y se separó de ella tan rojo que creía que tendría que ir a hacerle aire.

JAJAJAJAJAJAJAJA!!!! TONTORRÓN :heart:

Al fin lo pude leer :3 fue un muy buen regalo para Li, pese a que fuera en plan trolleo, cortesía de Tomoyo y tuya xDD

Apoyo la moción de las demás y tengo ganas de ver esas fotos... Ambos se deben haber visto guapísimos, en especial él :iconnosebleedingplz:
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:iconsam-ely-ember:
sam-ely-ember Featured By Owner Jul 14, 2013  Hobbyist General Artist
SADFLDKSAJFSAFKSA CTM!!!!! sdfñlkajfñlsakf.
¿Se lo debemos todo a Tomoyo? ¿A Sakura? DLFKJSFLKSDFJSAFLKSA Bueno, lo bonito es que Li quedó contento, o se divirtió al menos en un tramo de todo el asunto, porque hay que admitir que la niña se veía espectacular :B

¡Quiero foto también!

Maravilloso de leer como siempre.
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:iconblanggel:
Blanggel Featured By Owner Jul 13, 2013
Awww que lindo regalo, me encanto y supongo que más a Li, y concuerdo quiero ver esas fotografias o por lo menos las dos ultimas

Felicidades

:butterfly:
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Flagged as Spam
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:iconchoco-menta:
Choco-menta Featured By Owner Jul 12, 2013  Hobbyist Digital Artist
Al leer esto, instantáneamente recordé ese anuncio de perfumes que subiste hace unos días... creo que era una de las de Amor-Amor. Ya sabes, la parejita adolescente, video en blanco y negro.

DSLFKJHFDLSKDJFHDSF fanservice puro. ¡Quiero ver esas fotos!
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